¿Será que todo lo que nace en algún momento sucumbe y muere?
Pero
si es así, y lo sabemos tristemente, porque seguimos avanzando hasta perderlo
todo en el intento, dónde todo se desdibuja, muta y finalmente desaparece.
Y
después del triste temporal, logramos
ponernos en pie, favorablemente para seguir...sorteando el destino, intentando
decidir, o dejarse llevar, o decidir dejarse llevar, a donde la vida nos lleve.
Todo
está escrito dice una cultura milenaria, será así? Por lo tanto es inevitable
cambiar esa historia que se escribió en las estrellas. De todas formas, de
alguna forma u otra se reescribe, intentamos borrar, o volver a reescribir, por
lo menos podemos seguir adelante, avanzar y no volver atrás. Mirar de vez en cuando y contemplar con
alegría nuestros aciertos y con entereza nuestros vaivenes.
Que
bueno que podemos seguir adelante y no tenemos que decidirlo, nos dejamos
llevar solamente y es un hecho, aunque no queramos e intentemos quedarnos en el
pasado un momento, no es más que eso, una contemplación de una fotografía, de
un instante, que nos hizo las personas que somos ahora, para bien o para mal,
con una mochila encima, que trae consigo una cantidad de aprendizaje que no
sería posible, sino se hubiese escrito todo lo vivido. Una mochila que trae una diversidad de
dibujos, los más relucientes y cálidos, hasta los más oscuros y desgarradores,
dibujos borrosos, dibujos en blanco, en los cuales la tinta no logró plasmarse,
dibujos bellos y sinceros, que creímos serían
para toda una vida, sin embargo un día de otoño, desaparecen bajo la
dulce lluvia, llevando consigo el color, las formas y la emoción que generó aquellas
ilustraciones.
Ahora
felizmente estoy aprendiendo a dibujar con otros colores, que son naturales,
por lo que su tinta tiñe perfecto, y los colores son vivos y con matices. Ofrecen una paz infinita, que raramente se
siente o sentí. Colores que son propios
pero no logré ver con anterioridad, ni imaginé poseer...
Colores que bañan mi interior
inspiran una introspección
recargados con la luz del sol
que tiñen todo su alrededor,
dibujando lo verdadero
que no tiene dueño
naciendo y muriendo
con cada intento.
Que ofrecen fuerza
cuando exista la duda
de cuestionar o callar,
de valorar o subestimar.
Vislumbrar un tanto más
es una oportunidad
que ciertos colores
nos entregarán.
Contar con los ojos abiertos
no será suficiente
si el alma permanece
adormecida e inconsciente.
El color de la paz
tiene distintas esencias
dependiendo de la energía
necesaria para calmar
las heridas y angustias
por experiencias vividas.
Para cada una de ellas
tiene su antídoto listo.
sólo basta requerirlo
y con ello hacerlo efectivo
Su color no es blanco
más bien es dorado
porque la paz relumbra
brillando desde adentro
logrando dar luz a su entorno
que a veces opaco
olvida su existencia
cegado por lo oscuridad
de miedos y prejuicios
algunos justificados
otros insensatos
que sólo nos detienen
y entretienen,
distrayéndonos por un momento
de nuestro color verdadero,
color propio por derecho.
